“¿Por qué los musulmanes no pueden aceptar la burla?”

Por Aaminah Y. (@yucipaloosi) de The Qarawiyyin Project

Traducido de https://qarawiyyinproject.co/2020/09/04/why-cant-muslims-take-a-joke/

El mundo del espectáculo ha desempeñado una función en los últimos intentos de hacer frente al racismo institucional. A medida que los artistas dejaron de representar personajes no blancos y los sitios de streaming eliminaban las escenas de contenido racista, se redefinió una línea muy necesaria para determinar que tipo de humor es aceptable.

Sin embargo, un ámbito que sigue siendo objeto de escarnío en la sociedad es la religión. Desde las blasfemas caricaturas danesas del profeta Muhammad ﷺ, hasta las caricaturas de South Park y Family Guy (Padre de familia) que muestran a Dios en la cama entreteniendo a mujeres y a Jesús esnifando cocaína, el escarnio de la religión se mantiene como un elemento fundamental de la libertad de expresión.

… el escarnio de la religión se mantiene como un elemento fundamental de la libertad de expresión.

Hoy en día, los musulmanes son constantemente asociados a imágenes de guerra y violencia, muchos han llegado a ver las representaciones humorísticas del Islam como la clave para la aceptación social. Al mostrar que los musulmanes también pueden reírse de sí mismos y de sus creencias, buscan desmantelar la antigua creencia orientalista de que la “diversión” va en contra del espíritu religioso puritano 1. Los comediantes musulmanes en formación son famosos por ayudar a romper las barreras de la representación y mostrar una imagen más cercana de la comunidad musulmana.

Entonces, ¿los musulmanes necesitan relajarse? ¿Hasta qué punto podemos usar el humor como una ruta para la aceptación o el aumento de una mejor percepción del Islam?

Lo sagrado bajo lo secular

El evidente secularismo busca disminuir el papel de la religión en la sociedad mediante su eliminación en sentido literal. En el Turquestán Oriental, la demolición de las mezquitas, el encarcelamiento masivo y la esterilización se llevan a cabo con la esperanza de que el Islam no se transmita a la siguiente generación. En Francia, la prohibición de los símbolos religiosos, incluyendo el hiyab, envía un mensaje simbólico de que la religión no debe tener lugar en la esfera pública.

Sin embargo, las sociedades seculares también socavan la religión al eliminar el estatus sagrado de sus símbolos de fe. Los ideales islámicos son despojados de sus valores trascendentales y manipulados para dar cabida a lo que está en claro conflicto con las normas tradicionales, al tiempo que se mantiene la etiqueta “islámica”.

Si algo es sagrado, su valor trasciende lo meramente humano; es necesario actuar en torno a su inamovible y majestuoso estatus. Eliminar la naturaleza sagrada de algo es lograr el control sobre ello, y por el precio adecuado, puede ser comercializado, vendido y manipulado para que encaje en cualquier narrativa o marco que uno desee. Puede ser cooptado por cualquier individuo o ideología para sus propios intereses. Se vuelve inoperante.

Las emociones compartidas hacia lo sagrado unen a la gente en comunidades y cultos. Eliade señala que la modernidad occidental es una aberración histórica en la forma en que ha formado una sociedad profana desacralizada; sin embargo, lo sagrado nunca puede ser completamente eliminado, las sociedades simplemente asignan lo sagrado a un nuevo Dios, ya sea el consumismo o la libertad de expresión. 2

Eliade señala que la modernidad occidental es una aberración histórica en la forma en que ha formado una sociedad profana desacralizada;

La facilidad con la que se puede satirizar y manipular la fe cristiana ejemplifica el declive de su carácter sagrado en el mundo occidental. Las caricaturas que se hacen de Jesús (la paz sea con él) no son desafiadas, las iglesias desconsagradas se están convirtiendo rápidamente en discotecas y la Navidad se ha convertido en otra fiesta consumista, carente de espiritualidad. Cuando Karl Lagerfield diseñó un vestido bordado con una ayah de Surah Kahf, el jefe de los ulemas de Indonesia lo describió como un insulto, amenazando las exportaciones de Chanel en el mundo musulmán. Chanel se disculpó y prometió quemar los vestidos 3. En contraposición, el crucifijo sagrado aparece frecuentemente en la moda como un adorno de estilo.

Sin embargo, la resistencia de los musulmanes se ha ido debilitando.

La desacralización del Islam

Con la expansión de las comunidades musulmanas en Occidente, los principios sagrados del Islam se han visto cada vez más amenazados al amparo de la libertad de expresión, como se evidencia en la reciente reedición de las despreciables caricaturas de Charlie Hebdo del Profeta Muhammad ﷺ. Pero cuando musulmanes indignados de todo el mundo protestaron por la publicación inicial en 2015, se encontraron con las peticiones de otros musulmanes para que se ocuparan de ellos mismos y reflexionaran sobre sus reacciones; alguien se preguntaba por qué nuestra fe es tan débil que nos provoca unos sentimientos tan inocuos.

Sin embargo, estos argumentos no permiten comprender que es la fuerza de nuestra fe y convicción la que nos lleva a la indignación y al rechazo cuando se burlan de lo que más apreciamos. Deberíamos sentir una perturbación innata cuando se ridiculiza lo sagrado, y si no, hay un problema más profundo con nuestro iman que debe ser abordado.

Esta adopción implícita de la norma de la libertad de expresión ha contribuido a una creciente desacralización del Islam por parte de los musulmanes.

La muy celebrada comedia dramática estadounidense Ramy presentó una escena en la que se refiere al Corán como “barz” 4, al mismo tiempo que presentaba a una ex-estrella porno que usaba el hijab en algunas de sus escenas de manera fetichizada para el publico, en su trabajo sexual. El comediante americano-musulmán Hasan Minhaj recientemente hizo un Du’a (suplica a Dios) en el que casualmente se refirió a Allah ﷻ como el “hombre de arriba”. La representación preferida de la Hijabí ha devenido exclusivamente para aquellas situaciones en las que se pretenden “romper estereotipos”, y en las que se abandona el uso del hijab a mitad de temporada, normalmente después de enamorarse de un chico no musulmán, o en el más reciente lanzamiento de Netflix, después de unirse a un grupo de danza de twerk. 5

Al luchar contra la presentación de los musulmanes como extremistas, los musulmanes están justificando su participación en una industria en la que la religión aparece en el contexto de la subversión de las normas tradicionales. Están creando una cultura que intenta hacer el Islam aceptable para Occidente, pero a costa de socavar sus enseñanzas, profanar sus principios de fe y rebasar las límites divinos.

Y si les preguntas, seguramente dirán: “Sólo estábamos conversando y jugando”. Dí, “¿Es Dios y sus versos y Su Mensajero de lo que te estabas burlando?”

Corán 9:65

El Corán fue enviado para sacar a la humanidad de la oscuridad a la luz. Este poderoso libro intercederá por nosotros mientras temblamos de miedo en el Día del Juicio.6 Ninguna otra palabra tiene tanto poder; ¿cómo podemos hablar de él como si fuera una canción del Top 100 de Billboard?

El Du’a (la súplica) es una misericordia de Dios ﷻ; una conexión directa con el Todopoderoso con la promesa de que si lo invocamos, Él responderá. Es la única herramienta a disposición de los desamparados. El asunto más relacionado, sin embargo, es el del Aqidah (credo). Dios no es el “hombre” de arriba. Es el Omnisciente. El Siempre Viviente. Es al-Khaliq, el Creador, y al-Mumeet, el Destructor. A Su orden hay vida y muerte; nada ocurre sin Su voluntad. ¿Puede el hombre hacer eso?

La mercantilización del hiyab lo ha reducido a una mera tela, explotada en un discurso centrado en la identidad. El concepto de hijab va más allá de un simple velo, su sacralidad radica en el hecho de que es un mandamiento divino. El pasar por alto este aspecto es suficientemente ofensivo, y aún así, para colmo, la representación del ‘hijab‘ en los medios de comunicación es digna de ser criticada.

La mercantilización del hiyab lo ha reducido a una mera tela, explotada en un discurso centrado en la identidad.

Se puede señalar que estos actos no siempre están mal intencionados. Sin embargo, tales individuos sin duda pensarán antes de hacer un comentario que perturbe su base de fans, y los convierta en “cancelados” o ponga en peligro sus carreras. Entonces, ¿por qué no tenemos esta consideración con el Altísimo?

La exhibición de representaciones realistas del musulmán común puede servir para luchar contra los estereotipos profundamente arraigados. Sin embargo, los creadores de contenido y los influencers deben entender que la representación de nuestra religión no suplanta sus límites. ¿Por qué los musulmanes desean un asiento en la mesa de la modernidad carente de respeto hacia lo sagrado cuando su aprobación misma deslegitima nuestras creencias? Si nuestros ojos y oídos atestiguan lo que hemos presenciado, ¿por qué estamos dispuestos a mostrar la indecencia a las masas?

Todos conectamos con la fe de una manera personal, pero esto no puede ser usado como justificación para expresiones de fe que contradigan las enseñanzas islámicas. Estamos ansiosos por hablar de nuestros derechos, pero ¿cuántas veces consideramos los derechos que Dios ﷻ tiene sobre nosotros? Los derechos de Dios ﷻ sobre la humanidad se cumplen a través de actos de devoción, el derecho a ser venerado, adorado y obedecido de la manera que Él prescribe.

El ethos islámico

Realmente en el Mensajero tenéis un hermoso ejemplo para quien tenga esperanza en Dios y en el Último Día y recuerde mucho a Dios.

Corán 33:21

El imam at-Tirmidhi explica que el “buen ejemplo” del Profeta ﷺ nos revela de qué manera debemos mostrar reverencia a nuestro Señor.7 Cuando el Profeta ﷺ hablaba en broma, a menudo jugaba con palabras con dos significados para no decir una mentira:

Un hombre vino una vez hacia el Profeta ﷺ para pedir un animal de montar, a lo que el Profeta ﷺ respondió: “Te daré un hijo de una camella”. El hombre dijo, “¡Oh Mensajero de Alá! ¿Qué haré con un hijo de una camella?” A lo que el Profeta respondió, “¿No son todos los camellos hijos de una camella?” 8.

Sunan Abi Dawud

De manera similar, leemos cómo los Compañeros (RA) siguieron el ejemplo del Profeta ﷺ, hablando con las más bellas palabras, protegiendo su honor y preservando su religión.

Sin embargo, en los últimos años, hemos visto una proliferación de contenido de dawah basado en los medios sociales que no refleja la etiqueta Profética. Cuestiones complejas que tradicionalmente requieren un estudio a fondo se debaten de manera descuidada en la esfera digital y vemos que muchas cuestiones islámicas se reducen a guerras de vídeo controvertidas y simples de observar por parte de personajes simpáticos. El auge de los vídeos de reacción y la cultura de la refutación, donde a menudo se olvidan el adab y el akhlaq, está salpicado de lenguaje crudo y bromas de mal gusto, todo ello en aras de unas pocas risas.

La hisbah (rendición de cuentas) es un deber y se debe dar naseehah (consejo), incluso con dureza si es necesario. Pero gran parte del discurso que tiene lugar en la esfera pública sirve más como una forma de entretenimiento y teatro que como una dawah o defensa del din.

El imam al-Nawawi dijo que el tipo de humor prohibido es el indigno y excesivo. Entonces, ¿por qué aceptamos tales normas, especialmente por aquellos que representan activamente al Islam? ¿Usar el ilm (conocimiento) para “poseer” en lugar de guiar, y hacer clic en los títulos de las visitas a YouTube, no es otra forma de mercantilización?

Ibn Mas’ud informó: El Mensajero de Dios ﷺ dijo: El creyente no insulta a los demás, no maldice a los demás, no es vulgar y no es desvergonzado. 9

El equilibrio en todos los ámbitos es la clave. El fascinante mundo de los memes musulmanes, desde los chistes más crudos hasta los que son absolutamente aullidos, puede en ocasiones caer en una espiral de insalubridad sectaria o mezclar el Islam en contextos nefastos. Se puede bromear desde una perspectiva islámica: las actitudes y experiencias compartidas pueden hacer del humor un medio para aumentar el amor entre los creyentes. Sin embargo, debemos tener cuidado de no perder de vista y denigrar lo sagrado. No es “sólo una broma”.

Manteniendo lo sagrado

El Profeta ﷺ era alegre y se comprometía con sus Compañeros (RA), que afirmaban no haber visto nunca a nadie sonreír más que a nuestro Amado Rasul. 10 Describir el Islam como una fe implacable y poner el humor diametralmente opuesto es ignorar convenientemente la Sunnah y nuestra rica tradición islámica. Ibn al-Jawzi, un sabio claramente ortodoxo, pensaba que cualquier cosa que alejara el enfoque de la adoración requería justificación. Justificó su ocupación con elementos jocosos en sus escritos desde una postura pedagógica, que las historias de los necios prepararán a la gente contra la insensatez; espiritualmente les moverá a estar agradecidos a Dios ﷻ por su intelecto y lo más importante, que el humor sirve como una relajación natural. 11

La civilización islámica no fue moldeada sólo por teólogos; los poetas y polimateas, arquitectos y artesanos contribuyeron en gran medida en sus propias esferas de vida. Nuestros imames pueden darnos nuestra dosis de espiritualidad durante el sermón semanal de Jummah, pero fuera de las mezquitas, todos tenemos un papel activo en la formación de lo que es esencialmente la “cultura islámica”.

Tenemos la responsabilidad de mantener lo sagrado, y apoyar y curar una cultura de lo que es halal. Podemos pontificar sobre los horrores de los medios y la tecnología, pero son ineludibles. Debemos criticar lo que hace daño y al mismo tiempo utilizar esta fuerza para crear alternativas que se mantengan dentro de los límites del Islam.

El ocuparse de reflexiones despreocupadas reconforta el corazón y la mente de la fatiga de la vida. La complejidad del humor depende del equilibrio entre la broma y el juicio. Sin embargo, debe ser guiado por un código superior que conozca los principios e ideales islámicos.

Como musulmanes, debemos tener estándares más altos en nuestra reverencia a Dios y su religión. Debemos enorgullecernos de esta etiqueta de “el otro” si significa que, en una sociedad envuelta en las llamas del secularismo, mantenemos lo sagrado y no tratamos a Dios y a la religión como lo hacen los demás.

Que Dios nos perdone por no respetar nuestra reverencia hacia Él, por lo que hayamos dicho por error y por nuestros errores bien intencionados, y nos guíe.


Aaminah Y. trabaja en Cardiología y se dedica a los estudios islámicos. Sus intereses incluyen la historia, la política y el desarrollo de la comunidad. Actualmente está establecida en Londres.


  1. Rosenthal, F. Humour in Early Islam
  2. Eliade, M., Lo sagrado y lo profano
  3. The Independent –Chanel dirige una disculpa a los musulmanes por el vestido de ‘Senos Satánicos’
  4. Segun una de las definiciones de UbranDictionary: Rapear con rimas perfectas a una velocidad rápida que te hace parecer jodidamente loco
  5. Middle East Eye – Turquía ordena a Netflix que retire de su sitio la película francesa Cuties
  6. Sahih Muslim, Libro 6, Hadith 302
  7. Iyyad, Q., Ash-shifa
  8. Sunan Abi Dawud, Libro 43, Hadith 226
  9. Sunan Tirmidhi, Hadith 1977 
  10. Al-Tirmidhi, Shama’il Muhammadiyah
  11. Ibn al-Jawzi, Akhbar al-hamqa wal-mughaffalin

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