Un enfoque renovado para la búsqueda de conocimiento: Parte I


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Un enfoque renovado para la búsqueda de conocimiento: Parte I

Los musulmanes de todo el mundo están cada vez más inseguros del lugar que ocupa el Islam en el mundo moderno. Con la multitud de disputas sociales y espirituales dentro de nuestras comunidades, agravadas por una crisis de conocimiento, los musulmanes se han desilusionado y se encuentran vagando sin rumbo en un contexto de confusión, angustia y miedo. Aunque la importancia de la búsqueda del conocimientos a menudo frecuenta las reuniones entre musulmanes, sería prudente considerar un enfoque renovado a la luz de nuestro contexto contemporáneo.

Los debates sobre el tema de la búsqueda del conocimiento, casi siempre, y con razón, comienzan con los versos revelados por Dios en la Surah Al-‘Alaq:

(1) ¡LEE en el nombre de tu Sustentador, que ha creado –(2) ha creado al hombre de una célula embrionaria! (3) ¡Lee –que tu Sustentador es el Más Generoso! (4) Ha enseñado [al hombre] el uso de la pluma –(5) enseñó al hombre lo que no sabía.

(Al-‘Alaq 96:1-5)

Estos versos fueron los primeros de muchas ordenanzas reveladas a nuestro amado Profeta Muhammad (saws). Fue desde las profundidades de la cueva Hira que la guía divina y la luz profética comenzaban a disipar la oscuridad que asolaba los corazones de la humanidad. Aunque los significados y las lecciones espirituales que pueden derivarse de estos versos son numerosos, la nobleza y la distinción de buscar el conocimiento se nos hace evidente. El conocimiento es la parte más integral de nuestra condición como seres humanos, de tal manera que penetra en el núcleo mismo de nuestra existencia temporal. Es el rasgo característico de la humanidad que nos distingue de todas las otras creaciones de Dios ﷻ, obligándonos a comprender cual es nuestro lugar y nuestros propósitos en el universo.

El conocimiento es la parte más integral de nuestra condición como seres humanos, de tal manera que penetra en el núcleo mismo de nuestra existencia temporal. Es el rasgo característico de la humanidad que nos distingue de todas las otras creaciones de Dios ﷻ, obligándonos a comprender cual es nuestro lugar y nuestros propósitos en el universo.

La frase “buscar el conocimiento” se utiliza a menudo en referencia a la búsqueda del conocimiento que conforma las ciencias islámicas (Gramática árabe, lógica, retorica, morfología, ciencias del hadiz, ciencias coránicas, historia, jurisprudencia y sus principios, teología/cosmovisión, exegesis, etc.). Los musulmanes tienden, aunque sin saberlo, a navegar por el camino de la búsqueda del conocimiento a través de una supuesta rígida dicotomía entre las ciencias empíricas y las de carácter teológico. En otras palabras, en nuestra búsqueda de un conocimiento no teológico ha llevado el Islam a la periferia de nuestros esfuerzos intelectuales, teniendo poca o ninguna influencia en la información de cómo percibimos la realidad. En consecuencia, el lugar que ocupa el Islam en la vida de los musulmanes, y en particular en nuestra búsqueda de la educación moderna, se ha vuelto bastante oscuro. Es importante señalar que el enfoque que los musulmanes adoptan para comprender el papel del Islam en nuestra búsqueda de conocimiento hoy en día ha sido fuertemente influenciado por los marcos que narran una visión del mundo centrada en occidente nacida de la historia colonial.

En un intento por delimitar su papel en la vida de los musulmanes, han surgido marcos teóricos que se aventuran a definir el Islam. Uno puede estar seguro de que no hay un déficit en el número de publicaciones sobre el Islam. Sin embargo, esto plantea otra pregunta: ¿por qué muchas de estas conceptualizaciones del Islam no son congruentes con la forma en que el Islam se define a sí mismo? Una y otra vez, el Islam ha sido definido como una “religión” o una “ideología” por aquellos que se asoman al mundo musulmán desde el exterior. Por muy imparciales que parezcan estas conceptualizaciones, las raíces de estas narraciones están lejos de ser inocentes. Estas ideas se hicieron realidad a través de un sistema de creencias nacido en el período de la Ilustración. En lugar de ser definido por los méritos de su propio y rico patrimonio intelectual, el Islam se define simplemente en contraste con la supuesta universalidad y superioridad intelectual del mundo occidental sobre un oriente inferior.

En su libro “Knowledge Triumphant: The Concept of Knowledge in Medieval Islam” el historiador americano Franz Rosenthal afirma que las civilizaciones giran en torno a conceptos abstractos que a su vez los hace distintos en su carácter. En cuanto al Islam, concluye que la civilización islámica se caracterizó por la búsqueda del conocimiento. La búsqueda del conocimiento se elevó a tal grado que ningún aspecto de la sociedad musulmana había permanecido intacto por lo que Rosenthal describe como una “actitud omnipresente hacia el conocimiento como algo de valor supremo…1. Durante siglos, el punto de partida en el camino del conocimiento de un musulmán se estableció sobre la centralidad de Dios ﷻ en el orden de todo lo que existe. Por esta razón, el concepto de conocimiento siempre ha sido un tema de gran importancia y consideración para la ummah.

El propósito de buscar el conocimiento en el Islam está principalmente relacionado con el individuo en un sentido espiritual. En el Islam, el objetivo final de la búsqueda del conocimiento no es producir buenos trabajadores, sino buenas personas. Individuos que se esfuerzan por inculcar la bondad y la justicia dentro de sí mismos y se esfuerzan por realizar esas virtudes dentro de sus comunidades. Por consiguiente, la verdadera creencia en la centralidad y la unidad de Dios ﷻ es inseparable de la búsqueda del conocimiento. La negación de esto lleva a la deificación del hombre de tal manera que “el mundo se convierte en la única preocupación del hombre…” 2. La desafortunada consecuencia de esto es “un insaciable deseo de buscar y embarcarse en un perpetuo viaje de descubrimientos… porque la duda siempre prevalece“. 3. En otras palabras, la negación de la revelación como fuente de verdadero conocimiento y objetividad fundamentada nos lleva por un camino de perpetua duda e insatisfacción. En consecuencia, el corazón se despoja de la sagacidad espiritual, agravado por el hecho de que las preguntas fundamentales de nuestra existencia quedan sin respuesta. De hecho, este enfoque del conocimiento ha dejado a gran parte de la humanidad “sin una sola realidad en la que fijar su visión; sin una sola escritura válida que confirmar y afirmar en la vida; sin una sola guía humana cuyas palabras y acciones y modo de vida completo puedan servir de modelo a emular en la vida, como el Hombre Universal“. 4 No es de extrañar entonces que la conceptualización del conocimiento en Occidente se ocupe principalmente de la utilidad del individuo para el estado y para un orden mundial capitalista, en lugar de cumplir con el propósito metafísico de la existencia humana.

El propósito de buscar el conocimiento en el Islam está principalmente relacionado con el individuo en un sentido espiritual. En el Islam, el objetivo final de la búsqueda del conocimiento no es producir buenos trabajadores, sino buenas personas. Individuos que se esfuerzan por inculcar la bondad y la justicia dentro de sí mismos y se esfuerzan por realizar esas virtudes dentro de sus comunidades.

En esta coyuntura de la conversación, muchos musulmanes citarán la influencia del Islam en la civilización occidental y sus contribuciones a su discurso racional y científico. Aunque es un hecho innegable, con demasiada frecuencia se pide esto como una desesperada petición de aceptación. Nos hemos vuelto tan increíblemente inseguros en nuestra tradición que estamos constantemente tratando de probar la legitimidad del Islam dentro del mundo de la ciencia y la tecnología. Sin embargo, es crucial tener en cuenta que gran parte de nuestra ansiedad con respecto al Islam y el mundo moderno es el resultado de nuestro compromiso con un discurso que, al describir el Islam, utiliza un lenguaje altamente secularizado y no hace ningún esfuerzo por ocultar su desencanto con la religión. El Islam se ha colocado así dentro de este paradigma y los musulmanes están, aunque sin saberlo, reinterpretando el Islam a través de fundamentos orientalistas.

La imposición de una narrativa eurocéntrica ha tratado de empujar al mundo musulmán a la misma trayectoria intelectual de occidente con la esperanza de narrar un futuro en nombre de la ummah. En consecuencia, muchas de las instituciones en las que estudiamos y buscamos conocimientos son subproductos de la hegemonía intelectual occidental y el conocimiento que se difunde sistemáticamente en todo el mundo “no es necesariamente un conocimiento verdadero, sino el que está impregnado del carácter y la personalidad de la cultura y la civilización occidentales“.5 . El verdadero conocimiento es el que se ajusta a nuestra disposición innata (fitrah) 6 y el retorno a tal conocimiento requiere que pensemos críticamente sobre los marcos con los que nos comprometemos. Por esta razón, el segundo de este ensayo en dos partes profundizará en la comprensión de cómo estos marcos han surgido e impregnado nuestra concepción de un enfoque islámico del conocimiento y su influencia en la forma en que los musulmanes perciben el Islam y la modernidad.


  1. Rosenthal, Franz. (1978), Knowledge Triumphant: The Concept of Knowledge in Medieval Islam, pp. 2.
  2. Al-Attas, Syed Muhammad Naquib. (1995),  Prolegomena to the Metaphysics of Islam, pp. 85.
  3. Ibid., 87.
  4. Al-Attas, Syed Muhammad Naquib. (1978),  Islam and Secularism, pp.156.
  5. Ibid., 137
  6. Ibid., 163

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