contemplación

La cosmovisión islámica en un mundo que tiende a lo secular

Los musulmanes a menudo se esfuerzan por explicar las crisis de fe evidentes en la siguiente generación. “Necesitan rezar más” o “están siendo desagradecidos” son respuestas comunes y despectivas, que reducen las crisis a una serie de comentarios rancios y dañinos. ¿Qué es la oración sin conocimiento? ¿Qué es la gratitud sin conciencia de a quién se debe agradecer? Estas preguntas afirman que los musulmanes de hoy en día se enfrentan a la pérdida de su conexión con la ‘aqida (creencia islámico).

La ignorancia de la cosmovisión islámica contribuye a que el musulmán moderno sacrifique lo que deberían ser sus principios fundamentales. La cosmovisión islámica (incluida la teología en general) se percibe como una filosofía esotérica y abstracta, sin lugar fuera de los círculos intelectuales. De hecho, la creencia forma la base de la cosmovisión del mundo y la ideología de una sociedad al definir la justicia y responder a las preguntas sobre el propósito, el origen y el significado de la vida.

Un capítulo inicial de la poesía en al-Murshid al-Mu’een de Abu Muhammad Ibn ‘Ashir, uno de los juristas islámicos mas famosos, describe brevemente las necesidades de nuestra creencia. Ibn ‘Ashir separa nuestras proposiciones/juicios racionales (conocimiento que no necesita ser conocido por proposiciones empíricas o religiosas) en tres categorías:

1. Lo necesariamente cierto: lo que no puede ser negado bajo ninguna circunstancia (ejemplo: que Dios es eterno).

2. Lo inconcebible: lo que no puede ser racionalizado verdaderamente de ninguna manera y lo opuesto a lo necesariamente verdadero (ejemplo: que Dios no es autosuficiente).

3. Lo concebible: lo que puede ser verdadero y posible, sin contradecir lo necesariamente verdadero (ejemplo: que Dios puede crear vida en otro planeta).

Ibn ‘Ashir afirma que lo primero que le corresponde al creyente capaz (el mukallaf) es saber lo que es necesariamente cierto sobre Dios, los mensajeros y sus atributos. En la traducción del Dr. Asadullah Yate del texto de Ibn ‘Ashir, el primer verso del libro de los principios básicos de la creencia dice:

es necesariamente cierto que Dios existe y que esta existencia es de antes del tiempo indefinido [el comienzo del tiempo], y de la misma manera que Él posee la permanencia [la eternidad], y la absoluta independencia universal.  [1]

El intelecto deduce que esto es necesario porque es inconcebible que el universo se haya creado a sí mismo a partir de un equilibrio de inexistencia. Después de establecer la existencia de Dios, debemos saber que Él es eterno y pre-eterno, lo que significa que no tiene ni principio ni fin, ya que tener un principio requiere la existencia de un creador original y nos somete a innumerables absurdos lógicos, incluyendo una regresión infinita de creadores. El tiempo está entrelazado con el espacio y, como creador tanto del tiempo como del espacio, Dios no puede estar sujeto ni limitado por ninguno de ellos. Estos principios básicos desestiman suficientemente las preguntas (como “¿Quién creó a Dios?”) planteadas por el ateo medio y establecen la sublimidad ilimitada de Dios en preparación de los atributos necesarios posteriores que describe Ibn ‘Ashir: poder (qudra), voluntad (irada), conocimiento (‘ilm), vida (haya), escucha (sam’), habla (kalaam) y visión (basar).

Establecer el poder y la voluntad ilimitada de Dios ilustra la forma en que los activistas, los oprimidos, los académicos, etc. se comportan y deben comportarse. Dios es el sustentador de toda la existencia, y por lo tanto es todopoderoso. Sabiendo que Él tiene el control absoluto de todos los asuntos, los oprimidos se vuelven a Dios y depositan su confianza en Él; el activista acepta que sólo el Todopoderoso es capaz de la verdadera justicia, y ninguna protesta, petición, lobby, o recaudación de fondos será efectiva sin la aprobación del Señor Todopoderoso. Esta aprobación divina produce frutos de nuestros esfuerzos y eleva nuestra posición en el Día de la Resurrección.

Presentar este conocimiento y permitir que se interiorice en los corazones de las personas, naturalmente evita el desánimo y la pasividad ante Dios y produce una sociedad resistente con una convicción inigualable. Sólo aquellos que ignoran la ilimitada sabiduría de Dios no se someten a la superioridad de Dios y a su propia deficiencia humana. Internalizar que el conocimiento de Dios es ilimitado protege al creyente de dudar de la fe cuando se confunde sobre algo. Más bien, dudará con razón de su propio intelecto, resolviendo la tendencia de “estar en desacuerdo” con Dios o de tener creencias heterodoxas a sabiendas. La Ilustración que produjo la modernidad liberal secular estableció la concepción antropocéntrica de la vida, poniendo al hombre en el centro de todas las cosas y el conocimiento. Herejías sutiles, incluyendo la creencia de que lo que puede ser conocido será conocido eventualmente por los científicos y que la verdad no es descubierta, sino articulada por la mente humana sola, impregnaron el pensamiento humano. La cosmovisión es una fortificación necesaria contra estas creencias descarriadas que hacen que el hombre se adore a sí mismo.

La infinita vida, escucha, habla y vista de de Dios están íntimamente vinculadas a nuestras experiencias como musulmanes. Él no está menos vivo que nosotros. Más bien, Él está vivo, más allá de los humanos en todos los sentidos de la palabra. El oído y la vista perfectos y eternos de Dios establecen la intimidad de Su vida en relación con nuestra existencia. A propósito, aprendemos que Él ve cada evento de cada rincón del universo, incluyendo la implosión de una estrella a millones de años luz y los electrones alrededor de un clúster de protones y neutrones. Él escucha cada susurro, pensamiento consciente y subconsciente, y movimiento a través de todo el universo y más allá. Con un conocimiento de Dios tan poderoso como este, el musulmán no tiene otra excusa que exhibir un carácter impecable en cada momento de su vida. Un musulmán es el que reconoce que cada acción, pensamiento e interacción puede servir como prueba a favor o en contra de su salvación, motivándolo a cultivar una conducta virtuosa.

El conocimiento de la cosmovisión islámica nos permite ver la teología como algo más que un simple pensamiento abstracto y teórico; más bien, la vemos como algo que afecta íntimamente a nuestra vida cotidiana. A menudo pasado por alto, a cosmovisión islámica es una de las ciencias más útiles para transformar los corazones moribundos de los musulmanes de todo el mundo, y como tal, cada musulmán que posee este conocimiento sagrado debe transmitirlo a otra alma bendita. No hay otro regalo tan valioso.


Obras citadas:

  1. Ibn Ashir, Abdul Wahid, and Asadullah Yate. Al-Murshid Al-Mueen: La guía concisa de los conceptos básicos del Deen. Diwan Press, 2012.

Version de la obra en castellano:

AL – MURSID AL MU’IN (La Guía de Ayuda) DE IBN ASHIR

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Imagen por  Greg Rakozy de Unsplash

Este articulo es una traducción del articulo original que se encuentra en la pagina web de traversingtradition.com

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