Por qué los musulmanes no necesitan una Teoría Crítica Racial (Parte 2.1):

No es una herramienta de estudio, sino una corriente de pensamiento Neo-Marxista y Postmoderno

Por  ABDULLAH AL ANDALUSI escrito el 1 de julio de 2019

@AbdullaAndalusi

Traducido de https://abdullahalandalusi.com/2019/07/01/the-danger-of-neo-marxist-post-modernist-movements-to-muslims-why-muslims-dont-need-critical-race-theory-part-2/

Después de años de criticar tanto las ideas occidentales “modernas” (por ejemplo, el liberalismo y el nacionalismo secular), como las ideas occidentales neomarxistas/posmodernas (por ejemplo, los “Estudios Críticos de Género” o el “Feminismo de la Tercera Ola”), dos musulmanes de los EE.UU., decidieron reprenderme cuando apliqué exactamente las mismas críticas para advertir a los musulmanes contra otra idea que surge de las filosofías occidentales materialistas, llamada “Teoría Crítica” (CT acrónimo de Critical Theory) y “Teoría Crítica de la Raza” (CRT acrónimo de Critical Race Theory).

En la Parte 1 (aquí), expliqué cómo algunos musulmanes que viven en Occidente adoptaron enfoques para criticar las principales ideologías occidentales (liberalismo/capitalismo), basándose en la Teoría Crítica a pesar de que la CT se basa en valores neomarxistas que contradicen la orientación islámica.

Lo que hace que la CRT sea neomarxista y posmoderna es que aborda la política, la cultura y el idioma utilizando una perspectiva basada en la raza con el criterio neomarxista de la CRT (es decir, según su modelo de sociedad, justicia y derechos), y las tácticas y métodos posmodernos (aunque recientemente, ha adoptado una comprensión más posmoderna de las relaciones de poder y la cultura).

La CRT y otros movimientos neo-marxistas y post-modernos

Aunque la CRT es sólo un ejemplo de los movimientos e ideologías neomarxistas y posmodernas, será obvio cómo puede utilizarse como ejemplo para ilustrar los problemas con todos los demás movimientos neomarxistas y posmodernos.

Otros movimientos basados en ideas neomarxistas y posmodernas, lo utilizan para intentar buscar su propia definición de justicia en las sociedades liberales para la “clase obrera” (por ejemplo: el socialismo, los estudios jurídicos críticos), las mujeres (el feminismo), LGBT (teoría queer, teoría transgénero), descolonización (teoría poscolonial), “Teología de la Liberación Islámica” (es decir Musulmanes tomando prestado de la “Teología de la Liberación“, un híbrido de marxismo y cristianismo), “Islam crítico” (el “Islam” posmoderno – si se pensaba que los musulmanes liberales modernistas estaban confundidos…), e incluso los intentos de los musulmanes de incorporar la identidad musulmana en la CRT como una categoría racial, y redefinir el odio anti-musulmán como “racismo” (lo que hace que los argumentos musulmanes sean entonces rechazados y ridiculizados por los islamófobos en la sociedad en general).

Estos movimientos son a menudo llamados “El Nuevo Igualitarismo“.

Estoy publicando esta serie de artículos, no sólo como respuesta a las dos críticos: “M.H.” y “S.M.”, sino también para proporcionar una introducción al marxismo, al neo-marxismo y a la corriente postmoderna, por qué la “Tercera Ola del Feminismo” y la Teoría Crítica Racial son comúnmente descritas como movimientos “neo-marxistas y post-modernos”.

Esto es importante para comprender por qué difieren del método y la cosmovisión islámica.

El ingenuo argumento de que la CRT no está fundamentalmente conectada con el Neo-Marxismo o la corriente Postmoderna

En respuesta a mi artículo anterior, algunos musulmanes pro-CRT afirmaron que la CRT y el neomarxismo y la corriente posmoderna no están necesariamente conectados en todas las cosas, y que es posible “dejar lo malo y quedarse con lo bueno“. Este argumento demuestra la ingenuidad y la ignorancia básicas de algunos musulmanes sobre la base ideológica de la CRT, y cómo utiliza esas bases para “analizar” el mundo. La CRT no es un instrumento para estudiar la discriminación basada en la raza, sino una teoría y un movimiento ideológico sesgado que puede, de hecho, obstaculizar los intentos de evaluar objetivamente los problemas y, por lo tanto, aportar soluciones.

La Teoría Crítica Racial no es un instrumento para estudiar la discriminación basada en la raza, sino una teoría y un movimiento ideológico sesgado que puede, de hecho, obstaculizar los intentos de evaluar objetivamente los problemas y, por lo tanto, aportar soluciones.

La CRT carece de objetividad porque es un movimiento que se autodefine como basado en una teoría originalmente marxista y materialista de la sociedad y la justicia.

Por lo tanto, el primer argumento de este artículo es que la CRT no es un instrumento aclaratorio objetivo, porque aplica explicaciones preformuladas al tema de la raza, basadas en interpretaciones neomarxistas y posmodernas de la justicia, la opresión y la sociedad que se originaron en la Inglaterra del siglo XIX (donde Karl Marx estudió como base principal de sus ideas sobre las sociedades “capitalistas“).

El segundo argumento de este artículo es que, aunque la CRT no contenga explícitamente ideas que contradigan las creencias islámicas fundamentales, como la creencia en un solo Dios, se basa fundamentalmente en premisas intrínsecamente relacionadas con el neomarxismo y el posmodernismo, que contradicen la visión islámica del mundo.

Las falsas afirmaciones de que la CRT es sólo una herramienta de estudio

Es comprensible que haya algunos musulmanes regresados/convertidos de origen afroamericano, que previamente han hecho campaña contra el racismo en los EE.UU. desde el activismo radical de izquierda y el mundo académico, y que pueden haber conservado el uso de la CRT después de convertirse en musulmanes.

Sin embargo, hay otros musulmanes (criados como musulmanes o que lo han sido durante mucho tiempo) en los Estados Unidos, Australia y, como era de esperar y afortunadamente sólo unos pocos, en el Reino Unido, que se han dejado cautivar y cooptar por activistas y académicos de “izquierda”. Esto les está llevando a evitar progresivamente la utilización de la perspectiva islámica del mundo en su defensa y a optar por copiar perezosamente la “teoría crítica” desarrollada por aquellos intelectuales occidentales históricamente (de nuevo, marxistas) disidentes que se movían en contra de la ideología liberal secular dominante (que ellos llamaban “capitalismo”).

… hay otros musulmanes (criados como musulmanes o que lo han sido durante mucho tiempo) …, que se han dejado cautivar y cooptar por activistas y académicos de “izquierda”. Esto les está llevando a evitar progresivamente la utilización de la perspectiva islámica del mundo en su defensa y a optar por copiar perezosamente la “teoría crítica” desarrollada por aquellos intelectuales occidentales históricamente (de nuevo, marxistas) disidentes que se movían en contra de la ideología liberal secular dominante (que ellos llamaban “capitalismo”).

Muchos de estos individuos reaccionaron defensivamente a mi Parte 1. Han afirmado que los que critican la CRT o bien ignoran lo que es, o bien son unos simplones que intentan erróneamente utilizar la persepctiva del mundo islámico para entender el mundo. Luego tratan de justificar el uso de la CRT alegando que es simplemente un “instrumento útil” para el “estudio”, que proporciona “argumentos útiles” para identificar y combatir el racismo.

Parece que estos individuos no han leído ni entendido suficientemente lo que es la CRT. No saben que no es una herramienta de investigación para obtener conocimientos sobre la sociedad y la política, y nunca lo ha sido. La afirmación de que la CRT por sí misma ha descubierto algo nuevo o aumentado el conocimiento en las “ciencias” (estudios) sociales o políticas sobre la sociedad de los EE.UU. es simplemente falsa.

La CRT no es un método de activismo o una herramienta de estudio, como sus proponentes insisten. La CRT no da ningún conocimiento nuevo, y no es un método de estudio sociológico o político.

La CRT, desarrollada para explicar el racismo en la sociedad de EEUU, propone la explicación antes de aportar las evidencias que la sustenten. La CRT explica antes de constatar. Esto es así aunque se conozcan otras explicaciones sociológicas y psicológicas en otras muchas situaciones comparables en todo el mundo, y es más probable que expliquen su incidencia en la sociedad de los EE.UU.

El tercer argumento de este artículo es que la CRT – siendo un movimiento más que un instrumento de estudio – no proporciona una comprensión exacta o fiable del mundo y, por lo tanto, no tiene ninguna utilidad o beneficio para los musulmanes como método (de nuevo, principalmente porque no es un método de estudio).

En este artículo se explicará lo que es realmente la CRT, mostrando la diferencia entre un instrumento de estudio y una teoría, y a continuación se realizará una inmersión profunda en el movimiento del “Nuevo Igualitarismo“, del que la CRT forma parte, que surgió de una síntesis de ideologías neomarxistas-postmodernistas, originada en la crítica de Karl Marx al liberalismo occidental.

En el artículo se demostrará en detalle cómo los “argumentos” de la CRT se derivan completamente de esas corrientes de pensamiento occidentales y cómo la premisa principal que subyace a sus argumentos contradice la visión del mundo y la orientación islámicas.

¿La CRT es una herramienta de estudio o una teoría?

Ha habido un par de afirmaciones de que la CRT es como la biología o la física.

La primera es que la CRT es el estudio del racismo de la misma manera que la biología es el estudio de los seres vivos, o la física es el estudio de la materia y la energía.

La segunda es que incluso si la CRT sostiene supuestos no islámicos, también lo hacen la física (por ejemplo, que el universo no se haya creado) y la biología (por ejemplo, el Darwinismo) y porque estos supuestos no islámicos no nos impedirían estudiar la biología o la física, no deberíamos “tirar las frutas frescas junto con las podridas” y rechazar la CRT por cualquier supuesto no islámico que sostenga.

Estas afirmaciones malinterpretan que hay una diferencia entre una herramienta de estudio y una teoría.

En primer lugar, la CRT no es similar a la biología o la física. Los temas de la CRT son intangibles, como la ideología y las estructuras ocultas de la sociedad. No son físicas y no pueden ser objeto de investigación científica.

En segundo lugar, la física y la biología no tienen supuestos no islámicos subyacentes, sino que teorías como el darwinismo y la no-creación del universo son teorías no verificables planteadas por materialistas sesgados. La CRT no es comparable con la biología o la física (las ciencias subyacentes o las herramientas de estudio) pero la CRT es comparable con la teoría del darwinismo o la teoría de que el universo no está creado.

La CRT no es una herramienta de estudio. Es simplemente una teoría no verificable sobre cuales son las causas ocultas detrás del racismo y las disparidades observables, basada irónicamente en ideologías materialistas.

El racismo se define en este artículo como una discriminación perjudicial basada en un conjunto de rasgos fenotípicos que se perciben como comunes a un grupo de personas (o, para decirlo simplemente, una persona o personas que son tratadas peor que otras por su apariencia o su origen étnico).

Los supuestos que aporta la CRT, como se verá más adelante, no tienen nada que ver con los métodos de estudio utilizados para calibrar el racismo, y son completamente innecesarios para identificarlo. Por lo tanto, cualquier comparación precipitada de la CRT con la física o la biología es claramente errónea.

¿Es el ateísmo una herramienta útil para estudiar el mundo natural?

Para comprender realmente la diferencia entre estudio (investigar), método de estudio (cómo investigar) y teoría (plantear una explicación convincente), considerese lo siguiente.

Un ateo argumentaría que el naturalismo metafísico (la creencia de que el “mundo natural” (objetos y fuerzas materiales) es todo lo que existe) es una herramienta para investigar el mundo, y la única forma en que podemos “acceder al conocimiento” sobre el mundo natural.

Si los teístas señalan que esto es innecesario, sesgado o simplemente erróneo, pueden recibir la reprimenda de los ateos, “si no se utiliza el naturalismo metafísico, no es posible conocer o comprender el “mundo natural”, y esto socavaría los esfuerzos de la ciencia para descubrir la verdad“.

De hecho, cualquier argumento que se le da a un naturalista, cuestionando cómo están tan seguros de que sólo existen objetos materiales y fuerzas, dicen, “mira el universo, sólo los objetos materiales y el efecto de las fuerzas son visibles“, pretendiendo tener conocimiento de lo oculto!

Por supuesto, ningún teísta aceptaría tal afirmación, no sólo porque el naturalismo metafísico se basa en la suposición de que el mundo material es todo lo que existe, sino también porque el ateo se equivocaría en su afirmación de que el mundo natural no puede ser entendido sin el naturalismo metafísico como teoría.

Sería igualmente ridículo para los musulmanes considerar que estudiar la teoría del naturalismo metafísico es equivalente a estudiar física o biología, porque es tomar la teoría como un hecho (lo que los ateos acogerían con agrado y animarían a los musulmanes a hacer).

El naturalismo metafísico no es una herramienta para comprender el mundo observable, es sólo una suposición o teoría sobre lo que hay detrás de él (que dice que es “nada más”). La única herramienta real para estudiar el mundo observable es el método científico, que consiste en la observación, medición y experimentación de objetos materiales. Claramente, esto no es lo mismo que el naturalismo, que no es el estudio de los objetos materiales, sino simplemente una afirmación de que sólo existen los objetos materiales.

Los teóricos aceptan que los objetos materiales existen e interactúan causando los fenómenos observables que podemos ver. Los teístas no se ven obstaculizados por la ciencia porque la lluvia, por ejemplo, se explica como parte del ciclo del agua, sin necesidad de un naturalismo metafísico. Esto es todo lo que se requiere para el uso del método científico (es decir, la observación, medición y experimentación de los objetos materiales).

El naturalismo es atractivo y parece plausible para los ateos porque, como todas las grandes falsedades, se basa en una “verdad a medias“: que los objetos y fuerzas materiales existen y que no podemos observar directamente los objetos no materiales en el mundo exterior (fuera de nuestras mentes). Los ateos usan esta “verdad a medias” para disfrazar esta suposición que usan para hacer que el naturalismo suene plausible y convincente.

Sin embargo, el teísmo rebatiría que el naturalismo metafísico es una imagen falsa e incompleta del mundo, porque (como puede demostrarse racionalmente) el mundo material no sólo puede explicarse a través de objetos y fuerzas materiales, sino que en última instancia debe haber una causa no material que lo inició, y una causa no material debe estar sosteniéndolo en última instancia.

Por lo tanto, el problema con el naturalismo metafísico es que lo es:

  1. No es una herramienta para descubrir nuevos conocimientos – No es una herramienta para la investigación, y no produce observaciones o conocimientos. Por lo general, sólo se menciona fuera de las investigaciones reales del mundo natural, como una explicación prefabricada y global de la realidad, independientemente del resultado de los experimentos u observaciones.
  1. Innecesario – No es una teoría necesaria para la investigación porque existen herramientas mejores (y más objetivas), como el método científico. Tampoco es necesaria para la tecnología, como la medicina, en la que el tratamiento de enfermedades o dolencias mediante el uso de la medicina no requiere la creencia de que sólo existen cosas materiales.
  1. Es potencialmente una explicación incompleta/parcial de la realidad Es una teoría sobre la realidad que distorsiona la investigación sólo hacia los objetos y fuerzas materiales (que sí existen, pero el naturalismo ignora la posibilidad de otros tipos de existencia) y por lo tanto nunca podrá proporcionar una explicación completa de la realidad que investiga.

Estas son las mismas críticas que se pueden hacer a la Teoría Crítica Racial (CRT), usando el mismo razonamiento, porque eso es todo lo que es la CRT – un conjunto de teorías, no una herramienta para la adquisición de conocimientos.

Debido a que la CRT es una teoría y no un método de estudio, se compone de una serie de supuestos y “medias verdades” (al igual que el naturalismo metafísico), que es donde nos sumergimos a continuación, in sha’Allah.

La CRT se basa y aplica el pensamiento neo-marxista y postmoderno

La razón por la que se ha llamado “Neo-Marxista”, y “Post-Modernista”, es porque la CRT es un desarrollo de la Teoría Crítica (neo-Marxismo), y también está fuertemente influenciada por el pensamiento Post-moderno, que son ambas corrientes del pensamiento filosófico occidental.

La CRT trata de explicar la actual discriminación racial utilizando conceptos como el estructuralismo, la teoría del conflicto y la hegemonía cultural, que son de origen neomarxista (materialista), así como conceptos como “narrativa“, relaciones de poder, binarias, deconstrucción y “normatividad somática“, todos ellos de origen posmoderno.

El marxismo

El pensador del siglo XIX, Karl Marx (1818 – 1883), es famoso por sus críticas al capitalismo. Según la teoría de Marx de lo que es una sociedad, el capitalismo no era sólo el sistema económico del liberalismo, sino la totalidad del liberalismo.

Marx partió de las premisas del Individualismo de la Ilustración, el enfoque en el individuo humano como la mayor preocupación. Sin embargo, el pensamiento europeo del siglo XIX sólo había empezado a tomar en serio el efecto de la sociedad en los individuos, y esto llevó a un nuevo estudio de la sociedad y cómo afecta a los individuos, llamado “Sociología“.

El famoso filósofo idealista alemán, Hegel, razonó que como la sociedad precede al individuo nacido en ella, cada individuo era el producto de las ideas de su sociedad (inventó el término, espíritu de la época, Zeitgeist). Marx tomó esta idea, pero como era un materialista, argumentó que las ideas eran reflejos de la materia en el cerebro, y que la sociedad y la cultura eran productos de la industria material que los humanos utilizan para extraer recursos y bienes del mundo natural. Por lo tanto, según su punto de vista materialista, la sociedad era economía, y viceversa.

Mientras que el liberalismo creía que la igualdad era parte de la libertad individual, Marx argumentaba que la igualdad era libertad, pero esta igualdad tenía que ser absoluta, en todas las cosas. Así que, para Marx, todos los recursos materiales debían ser igualmente propiedad de todas las personas (y la propiedad privada era un robo). Afirmaba que toda jerarquía social se deriva de la jerarquía económica de los propietarios (burguesía) contra los trabajadores explotados (proletariado). Así, las jerarquías por la propiedad de las riquezas materiales eran en realidad la dominación de aquellos que poseían la propiedad y explotaban el trabajo de otros, sobre aquellos que vendían su trabajo.

Marx abogaba por una sociedad “socialista“, que definía como “el reino de la individualidad libre“, y sus ideas consistían en emancipar al individuo de la dominación económica (que era lo mismo que la dominación social según Marx, porque las relaciones sociales eran meramente económicas).

¿Cómo llegó Marx a estas conclusiones? Comenzó especulando que, originalmente, todos los individuos trabajaban para sí mismos la tierra mediante la agricultura, la recolección o la caza, y sólo producían lo suficiente para sus propias necesidades. Para, Marx esto se dio en una época en la que todos los individuos estaban en armonía con la naturaleza.

Sin embargo, con el desarrollo de nuevas tecnologías (“los medios de producción“), los individuos eran capaces de producir más que sus necesidades. Marx llamó a esto “Valor excedente“. Especuló que con el tiempo, las jerarquías fueron conformándose por individuos parásitos que se nutrían de las plusvalías y explotaban a los trabajadores.

Estas jerarquías se lograron mediante la institución de la “propiedad privada” por la cual se podía extraer la “plusvalía” de su trabajo. Marx consideraba que la historia progresaba por etapas, Marx afirmaba que la primera etapa era en la que las personas eran consideradas propiedad (esclavitud), y eran obligadas a trabajar. La segunda etapa era en la que todas las tierras agrícolas y de caza eran propiedad y se obligaba a la gente a trabajar esas tierras por un pequeño salario o porcentaje, si no querían morir de hambre (feudalismo). Por último, era la etapa capitalista – de la palabra “Capital” – utilizada para denotar un tipo de propiedad que podía generar riqueza. En la etapa capitalista, la gente dependía de la industria (como las fábricas) para producir los bienes procesados que la gente necesitaba. Por lo tanto, para que la gente no se enfrentara a la pobreza y el hambre, tenían que vender su mano de obra a las fábricas, para poder pagar los bienes producidos por el sistema industrial.

Debido que, para Marx, la economía era lo mismo que la estructura social, si una sociedad poseía algo más que una distribución exactamente igual de recursos y propiedades, era una jerarquía. Dado que Marx creía en la idea de la Ilustración de la igualdad fundamental entre todos los individuos, sus ideas juzgaban que todas las jerarquías representan la dominación, y por lo tanto estaban en contra de la condición humana natural.

Sin embargo, Marx se enfrentó a una contradicción con su teoría. Si el trabajo por cuenta propia era el estado natural, ¿por qué el pueblo (los trabajadores) aceptaba la situación de explotación? Para explicar este problema, Marx afirmaba que los propietarios formaban una clase dominante (la burguesía), y para hacer que la gente aceptara y mantuviera el sistema, inventaron la cultura y la religión para que la gente creyera y fuera aplacada por ella, lo que Marx llamó “ideología“.

Marx argumentó que lo único que impedía a los trabajadores darse cuenta de su situación, era el uso de la “ideología” por parte de los propietarios para engañarlos y hacerles pensar que su situación era natural (una función que Marx llamaba “Reificación“). Así, Marx inventó un argumento parecido a una teoría conspirativa para reconciliar la contradicción en su propia teoría.

En las sociedades capitalistas, la creencia que tenían los trabajadores de que vivían en una sociedad justa, igualitaria y libre, era una falsa ideología, que Marx llamó “falsa conciencia“, porque la ideología no representaba la “verdadera” realidad de la dominación a la que se enfrentaban los trabajadores. El propósito principal de la ideología era ocultar la explotación de la opresión de la clase obrera (como por ejemplo “la igualdad ante la ley” haciendo creer a los trabajadores que vivían en una sociedad igualitaria).

Llevando adelante estas observaciones, el materialismo de Marx produjo un nuevo modelo marxista de sociedad. Argumentó que la actividad económica, los medios de producción de mercancías y el trabajo industrial, y las relaciones económicas entre las personas, eran la “base” de la sociedad. El aparato estatal, el poder judicial, la administración y la “ideología” existían conjuntamente como una “superestructura” sobre esta base, que (como el ADN hace con un cuerpo) emerge, mantiene y “reproduce” la “base”.

La clase dominante (la burguesía), según Marx, tenía un interés colectivo a largo plazo en preservar su privilegio de clase, y fueron los creadores y mantenedores de la “ideología” de la superestructura.

Marx consideraba que la explotación de la burguesía era parasitaria y una grave injusticia – los beneficios que el trabajo de los trabajadores producía para la burguesía eran, después de todo, mayores que sus salarios (“la plusvalía”).

Además, mientras Marx creía que la sociedad era una totalidad integrada, y que cada individuo era un producto de su sociedad, también creía que los individuos seguían teniendo inclinaciones y naturalezas individuales que podían ser oprimidas bajo el sistema equivocado. Los humanos, al ser criaturas sociales, necesitan formar relaciones sociales con otros humanos. Pero debido a que consideraba que las relaciones económicas eran también relaciones sociales, cuando un trabajador en un sistema capitalista producía trabajo para ser explotado por un sistema impersonal de clases económicas, ese individuo no era dueño de su trabajo, ni lo controlaba, ni realizaba transacciones con el consumidor de su trabajo personalmente, por lo que se le negaba cualquier relación social real. Marx llamó a este distanciamiento (entfremdung) del individuo de su propia naturaleza (o esencia de la especie, gattungwesen). Los marxistas se refieren a veces a esto como “autoalienación“, y Marx lo concibe como el verdadero significado de la opresión. Así que Marx concluyó que el sistema capitalista tenía que ser derrocado.

Marx argumentó que la burguesía, así como los trabajadores y todos los demás en la sociedad debido a su “falsa conciencia” de “ideología“, se les impedía verse a sí mismos y a las otras clases como clases (es decir, lo que más tarde los marxistas llamaron “ceguera de clase“). Por lo tanto, nadie podía darse cuenta de que oprimían o estaban siendo oprimidos. Su solución fue elevar la “conciencia de clase” entre los trabajadores para hacerlos conscientes de la realidad del sistema capitalista, y verse a sí mismos como un grupo oprimido dentro de un sistema de dominación basado en la clase económica. Esto fue para instar a un movimiento obrero que pudiera luchar contra la dominación de la burguesía y eventualmente derrocarla, llevando a una “dictadura del proletariado” con el estado convirtiéndose en una función del igualitarismo económico. Esto significaría la distribución igualitaria de la riqueza (Socialismo) y, eventualmente, la abolición de las clases económicas y la propiedad privada (Comunismo).

Marx (y su colega, Engels) tiene fama de haber producido un sistema de pensamiento integral para explicar, no sólo lo que es una sociedad, sino el mecanismo por el cual todas las cosas cambian, es decir, el materialismo dialéctico. Argumentó que no había nada más que el mundo material, por lo que la igualdad no significaba nada si no significaba la igualdad material en todas las cosas.

El Neo-Marxismo y la Escuela de Frankfurt

Después de Marx, hubo importantes acontecimientos de los que debemos ser conscientes.

En primer lugar, la mayoría de los países capitalistas no sufrieron una revolución comunista. De hecho, los trabajadores parecían preferir el capitalismo a la sociedad comunista de la Unión Soviética.

En segundo lugar, los estados capitalistas (es decir, liberales) instituyeron una serie de medidas de bienestar, educación pública, derechos de los trabajadores y derechos de voto a todos los ciudadanos independientemente de la propiedad, lo que parecía contradecir la expectativa marxista de que la clase dominante sólo aplicaría medidas que maximizaran el beneficio.

En tercer lugar, algunos marxistas adoptaron los estudios del renombrado analista Sigmund Freud, que abrieron el pensamiento marxista a una idea particular del subconsciente – que formaría una nueva arena de análisis marxista que estudiaría cómo la “ideología” podría también residir en el subconsciente (y no sólo en el consciente), y ser utilizada para replicarse a sí misma y al sistema más amplio.

Esta fusión de las ideas de Marx con el psicoanálisis freudiano condujo a un enfoque que no sólo señalaba el hecho de que ciertas ideologías eran ilusorias o encubrían la opresión, sino también cómo afectaban al subconsciente de los seres humanos, causando una “autoalienación” en la forma en que los humanos se ven a sí mismos (según la comprensión marxista de la naturaleza).

Los marxistas desarrollaron una nueva estrategia para desafiar la “ideología” argumentando que la sociedad misma debería ser psicoanalizada para demostrar que las mentalidades de la sociedad son meramente síntomas del orden social opresivo que subyace a una sociedad profundamente estratificada y desigual. Este nuevo enfoque para desafiar la “ideología” se desarrolló en la “Teoría Crítica” o “Teoría Crítica Social

Estos nuevos marxistas, o neomarxistas, comenzaron entonces a abordar las contradicciones entre las predicciones de Marx sobre el capitalismo y las observaciones reales de los países capitalistas.

En cuanto a la observación de que los propietarios parecían no estar en control directo de los aparatos del Estado, el pensamiento neomarxista sostenía que el aparato del Estado no tiene que estar directamente en control de los propietarios porque éstos controlan la ideología que controla el Estado y por lo tanto el Estado siempre hará políticas a largo plazo que los beneficien1.

Explicaron que todas las facilidades para la clase obrera (el proletariado) que el sistema político de los países capitalistas otorgaba a los trabajadores -como la asistencia social, las casas públicas, los derechos de los trabajadores y la plena igualdad jurídica- sólo eran permitidas por la clase dominante si ello redundaba en los intereses a corto plazo de la clase dominante y, en última instancia, para preservar los intereses a largo plazo de los propietarios, y ayudaba a afianzar y ampliar el control y el poder de esta clase dominante sobre el proletariado.

Para los neomarxistas, la clave de la liberación del individuo en la sociedad capitalista es hacer que se den cuenta de su propia opresión – no sólo económicamente (es decir, la falta de una distribución equitativa de los recursos para todos), sino cómo todos los aspectos de su humanidad fueron oprimidos (ya sean mujeres, negros o un consumidor adicto). Teorizarían cómo esa opresión se produce, se mantiene y se reproduce por la “ideología“, y expondrían sus “explicaciones” producidas a las masas como un medio de generar un cambio social. Esto se llamó “Teoría Crítica” (originalmente, “ideologiekritik“).

La Teoría Crítica desarrolló argumentos escritos en un formato que mostraba que la opresión abstracta y a la vez deliberada estaba siendo perpetrada por una “ideología” sin rostro, premeditada y subyacente a la sociedad capitalista, de manera similar a una teoría de la conspiración. Esperaban que esto contribuyera a crear una agitación en su contra, a exigir una distribución igualitaria de los recursos y a acabar con todas las clases sociales (en el sentido marxista), lo que supondría el prometido fin de la autoalienación.

Los neomarxistas formaron entonces una nueva escuela para desarrollar la Teoría Crítica, llamada Escuela de Frankfurt. Sus miembros más influyentes fueron Max Horkheimer (1895-1973), Theodor Adorno (1903-1969), Herbert Marcuse (1898-1979), Walter Benjamin (1892-1940), Friedrich Pollock (1894-1970), Leo Lowenthal (1900-1993), y Eric Fromm (1900-1980). La segunda generación de la escuela de Frankfurt incluyó a Jurgen Habermas y Richard Bernstein (a quien se le atribuye el gran desarrollo de la Teoría Crítica en los EE.UU.).

Con el tiempo, la aplicación de la Teoría Crítica comenzó a generar nuevas ramas y corrientes dedicados a diferentes áreas de la “clase social” e interés que la Teoría Crítica había “identificado” previamente.

La Teoría Crítica se aplicó a la defensa legal en los estados liberales occidentales en un intento de demostrar que los fallos legales y los casos judiciales en Occidente estaban diseñados para proteger los intereses de clase de los ricos (es decir, la burguesía). Esta aplicación del “análisis” de la Teoría Crítica se denominó “Estudios Críticos del Derecho“.

La Teoría Crítica se aplicó a la defensa de los derechos sociales y políticos de las mujeres, creando la rama de estudio llamada “Estudios Críticos de Género“, que crearía una nueva versión del feminismo (liberal), llamado feminismo de “tercera ola“. Eventualmente, el enfoque de la Teoría Crítica se aplicaría a la defensa de las lesbianas, gays, bisexuales, transexuales y queer (LGBTQ+) bajo el paraguas de “Teoría Queer” y “Teoría Transgénero“, e incluso para la defensa de la descolonización cultural y política, como “Teoría Post-colonial“.

Las críticas marxistas y neo-marxistas al capitalismo han sido utilizadas por casi todos los que se han visto privados del derecho a voto en las sociedades occidentales bajo el capitalismo (liberalismo), que se han enamorado de las medias verdades marxistas y han utilizado las críticas de Marx como los fundamentos ideológicos de los nuevos contramovimientos para el cambio.

A lo largo del período del siglo XX, muchos pensadores y movimientos afroamericanos también adoptaron el pensamiento comunista marxista (y neomarxista), desde Du Bois hasta las Panteras Negras.

Muchos movimientos mundiales se vieron afectados de manera similar, incluidos los movimientos de liberación de África y los movimientos y líderes nacionalistas, como Kwame Nkrumah a Nelson Mandela (en los inicios de su carrera).

Foto del intelectual de la escuela de Frankfurt, Herbert Marcuse, con su ex-alumna, y la destacada activista de los derechos civiles, Angela Davis (1970)

Sin embargo, no fue sino hasta los años setenta y ochenta que los defensores del movimiento de Estudios Críticos del Derecho y Estudios Críticos de Género comenzaron a ramificarse hacia un intento serio de aplicar la Teoría Crítica a la clase social identificada por la “raza”, produciendo la “Teoría Crítica de la Raza“.

El desarrollo de la Teoría Crítica de la Raza a partir de la Teoría Crítica ya fue cubierto en su mayor parte en la Parte 1 (aquí). Los neo-marxistas ya hablaban de raza desde sus perspectivas neomarxistas, la diferencia con la CRT, es que la CRT sólo hizo de la raza el centro de su enfoque, y colocó a la clase económica como secundaria.

Uno de los principales fundadores de la Teoría Crítica de la Raza fue Derrick Bell, quien previamente trabajó en la profesión legal y abogó por los Estudios Críticos del Derecho. Los escritos de Bell, transponiendo los Estudios Críticos del Derecho a las relaciones raciales, junto con escritores feministas como Kimberly Crenshaw, formaron los escritos fundadores clave que constituirían el movimiento de escritos que más tarde se llamó “Teoría Crítica de la Raza“.


  1. Ver Jürgen Habermas, ‘Conocimiento e intereses humanos’, y Althusser, ‘Ideología y aparatos de estado ideológico’.